jueves, octubre 13, 2011

Gitanos sin cartas...





Te odio porque no puedo sacarte de mi corazón. Porque eres un amalgama en mi ser que ha drenado su vida sobre la mía. Te odio porque te entiendo, en cada situación, movimiento y diatriba como piezas de un ajedrez interminable y absurdo. Te odio porque somos iguales, gitanos sin rumbo que no podemos leernos las cartas, locos de atar, interesantes y aburridos; unos perros tras el mismo hueso. Te odio porque extraño tus besos, tu aliento, tu sabor. Te odio porque eres mi Johansson parada en la vereda y yo un triste Murray subiéndose a un taxi, ambos, perdios en Tokyo. Te odio porque ya no hay películas, el cine es triste. Te odio porque te llevaste todo: mi alegría, mi cariño, mi llanto, mis penas, para hacerlos tuyos, cuídalos bien. Te odio por las tardes que ya no hay, ni los momentos felices, ni el cielo en lo alto, ni las noches largas. Te odio porque te veo en cada Girasol. Te odio en las noches que te espero muy paciente cuando ya no ruges. Por el café que sabe distinto y la carne sosa. Por tus pies que ya no juegan ni hacen huellas sobre el tablero y te regaño porque no sabes cuidar lo que es tuyo. Por las llamadas que no llegan, por los mensajes sin texto, por los correos perdidos, por las tareas a medias. Porque me muero y no estás, no apareces, no respondes. Te odio porque me haces reír aún cuando no estás.

Si esto te parece poco, imagina cuánto te odio entonces, porque no te puedo dejar de amar, amOr.


hp©, esta vez, sin palabras....

Son así...




Los recuerdo así: vivos, profundos, seguros, penetrantes. A veces duros, fríos cuando me llamas la atención, cuando no puedes con mi genio. Los amO cuando están cerrados y expanden ese halo de nube alrededor tuyo mientras duermes. Los he visto llorar como tal vez nadie te ha visto antes y, los he visto reír al descubrír tus maldades, cinismo o te burlabas de la gente.

Los amO porque los veo diferente al resto, son las puertas de tu vida, tus genes, quien eres. Son bellos al natural, sin imágenes superpuestas, sin gafas opacas, sin reputación que cuidar. Porque no eres tú, son ellos: pendencieros y malévolos, bondadosos y tiernos. Son tuyos, son míos... son de nadie.






hp©, una tarde sin ojos... los tuyos.

domingo, agosto 21, 2011

Cub in love


"The lioness has rejoined her cub and all is right in the jungle." (QT)

viernes, julio 29, 2011

Herida abierta












Acá estoy, nuevamente con la herida abierta, con la llaga sin escocer y perenne. La toco para que duela más, para quitarme el mal del absurdo, la viciosa terquedad; para recordarme que no somos distintos, por el contrario nos une el hilo de la complicidad, de la malicia y por qué no, el de la bondad. Tenemos un ente malo muy adentro, si continúo escarbando lo encontraré, si urgo con mi dedo en su interior, la carne ardiendo me importará menos que cuando me ardes tú. Cuando voltéo hacia atrás y te veo allí, de pie como un ángel malévolo vestido de vino tinto, de escueta lencería, sin alas pero con piernas fuertes, con pies duros y temple firme. Regresar sobre mis pasos es tan inútil como desenredar los caminos, el punto es seguir para adelante, omitir la sublevación del niño infantíl, la dureza de una madre ecuánime y severa; la mujer de batallas ganadas y algunas perdidas, la amazona salvaje de parada bonita: arquendo el cuerpo para recibir el mundo.







Sigo aquí, como un baluarte abandonado a su suerte, con su inquieta esperanza, sin más miedo a la muerte. Atorado en medio del viento que obliga a olvidar, doblegado a la soledad del alma, al temor de perderte. Aún me resta la paciencia inacabable, la sensación de protegerte, de extrañarte, quererte. Pavimenta mis baches de estructura o acaba de una vez con un disparo en mi frente. Nuestras canciones de dolor quedan, así y de repente, con tu voz nasal, disoluta, siempre hermoza, irreverente.







Quiebra mi base como lo sabes hacer, derráma una vez más mis lágrimas vacías, mi llanto inconsolable, el dolor en mi herida abierta, cálmalo como tú sabes, con la magia de tus azotes, con la impertinencia de tus palabras acertadas, con tu manto de pelaje indomable, con tu santería inexplorada y tu brujería de siempre.











hp, ...hechizado y sin luz

miércoles, julio 27, 2011

Palmípedos errantes






Siento tu olor a la distancia. Y eso me recuerda lo ausente que estamos. Un par de palmípedos errantes y tristes, sin nada que nos consuele más que simples mensajes de ida y vuelta, retorno de noches frías y parques vacíos. Perros desencadenados y trotadores nocturnos que se hacen extrañar. Arbustos escondidos y árboles que suenan. Mi vida tan problemática y la tuya por iniciar. Tu adorable sarcasmo y simpática ironía que por alguna razón me hacen feliz, yo he perdido el toque para eso. Se me antoja esto derrepente:



Somos un pato y un pingüino sin remedio,

sin tarde irreverente y a escondidas,

sin parajes de hielo o desiertos de calor.

Sin botas coquetas, sin zapatos con hueco.

Sin sacones afranelados o terno aberrante.


Se acabó la melodía compartida,

quedó el corazón impaciente

¿se deshizo el amor acaso?

Más bien creo que se escondió nuevamente,


se durmió en la espera incesante


o tal vez aguarda quieto, silente.



Somos un pato y un pingüino, palmípedos errantes, plumíferos tirstes sin sonrisa, con carcajadas de compromiso, con solemnidad absoluta.





hp, ...otro día asi, más.

Solo y sin espada




Me desarman tus palabras bonitas, tus faltas de ortografía, tus adjetivos dulces, tus intentos de rima, los recuerdos felices.

Me desarma tu voz de siempre, tus mensajes a oscuras, con alcohol y ternura, sobrios y sin deslices.

Me desarman tus momentos de debilidad, tu llanto contenido, la osadía por la tarde, tu alma transparente con manchas extrañas, tu vestido de fantasma y desnudez exquisita.

Me desarmas con tus besos y caricias, tus garras salvajes. Tu pelo enredado de girasol, tus ojos de ficción, de bichito mutado.

Me desarma tu sonrisa achinada, tus labios acanelados, la imponencia de tus fauces abiertas, garganta profunda; tus ríos callados y pies descalzos.

Me desarmas al amar, cuando entorpeces mi paso; cuando haces de las tuyas, cuando tientas al diablo.

Me desarma tu vida de gitana: oscura de luna gris, con cartomancia imposible, sin amuletos ni maleficios.

Me desarmas con tus acosos y llamadas privadas, con tu noche de aliada, con tu sol de contrabando.

Me desarmas solita sin mayor reparo, a quemarropa y con tu frescura sin descaro.

Me desarma tu silencio y ausencia, tu música y películas.

Me desarmas con la mirada, cuando me lees el alma.

Me desarmas… y quedo solo, con la mano vacía y sin espada.






Hp, ...contra la página en blanco y sin armas.

jueves, julio 21, 2011

Cebo para los halcones






La mañana se abre como un desatino total, espejo sin brillo con la moral hecha trizas, rajaduras con pensamientos en vilo, amor destrozado y corazón marchito, carcajadas incesantes y palabras gastadas. Gente cumpliendo el mismo rol como cada día: avanzar por la calle, regresar a sus cobachas, subir a las combis, bajar en algún lugar... son rostros perdidos, desalentadores, gestos turbios con falso misticismo, carne muerta con huesos raídos.


El vidrio del auto no es tan nítido como quisiera, afuera, el mundo se las ingenia para burlarse, hacerte sentir que serán veinticuatro horas más de una comedia densa, sin puntos de fuga o nudos dramáticos; todo se presta como la oportunidad perfecta para arrojar tomates al escenario, hasta que atraviesa de fondo la señora con el crío atado a la espalda; el niño en el que veo a mis hijos haciendo piruetas por algunos centavos o la pequeña que se ha maquillado la cara muy aprisa para apostarse en la esquina de siempre, tan abismal y demoníaca, como la mano que la toma de la muñeca y la arrastra hacia un hotelito de paso.



Todos dirigen la tramoya, elevan telones y revientan fantasías. Despulgan el alma a punta de pellizcos. Apuñalan el vientre del león y devoran sin piedad sus entrañas, ¿Te has dado cuenta que feo se ve todo cuando no estás? Cuando pienso ¿dónde andarás? La ruta no cambia, sigue allí, avanzo entre los autos, el miserable semáforo, siempre en rojo. Alucino con cada muchacha tu rostro, aún lo recuerdo tan nítido, sin vistas nubladas ni fotos en sepia, castigos severos o nutrias salvajes. Las cataratas van a caer, se desplomará el cielo sin piedad alguna: lacerante, agudo, maldito. Una ardilla ataca solita un par de halcones que han llegado a comerse sus crías ¿Puede haber tanta valentía en ese diminuto roedor? mientras que yo, sigo sentado frente a la página en blanco, esbozando un par de frases sin sentido, masticando compulsivo cada palabra, pensando en si fue o no buena idea abrir la caja de pandora, si todo esto no es más que la jugarreta ácida de un par de locos, si es verdad o mentira, cielo o infierno, sequía permanente o tal vez un simple minuto de silencio; hasta ahora no lo sé. Pero hoy, no seré el cebo de los halcones.




Hp, ...lidiando contra la página en blanco.

jueves, junio 23, 2011

Mooi en wilde leeu




Tú, como debe ser: una felina aguerrida con su mortal ternura que atraes el aire y desollas el mundo.


hp, curioso mecanismo al pensar en detalles mínimos...はあなたを

sábado, junio 04, 2011

Lo intento...




Morir es sentir el silencio, ver todo en negativo y hacerme trizas sobre piel cada línea de un recuerdo bonito. Regresar sobre tus huellas y de cuando en cuando voltear hacia atrás para evitar que el olvido te siga. También lo es un lunes intranquilo por la mañana, atado de manos y pies o el viernes jodido a primera hora sin tu sabor a buenos días. La vida pasa en segundos, es una película vieja que puedes ver un millón de veces, pero en mi caso, es el guion literal de una obra de arte, de un premio al Óscar. Es una canción precisa colgada sobre el muro, es un “I Try” de Macy Gray, dónde también trato de negarlo pero está claro: el mundo se derrumba cuando no estás cerca. Llega el vacío, pararlo y me tropiezo, lo entiendo perfectamente, arremete el llanto y me acuna el rincón de siempre que se lleva mi vida.

Morir es el abrazo a las cuatro de la mañana. Es el ruido de la calle y tu aliento marcado del trabajo cansado, divertido, nocturno. Es tu olor a vida y la electricidad en mis dedos del uniforme nuevo. Son tus manos picantes con sus caricias sin tanto relleno; son tus ojos cargados y profundos, bien una tarde de celos con guitarra, charla complicada y sin molestias, confesiones y lisuras, es mi error, mi falla, es mi amor y tu silencio.

Retomar las líneas de infinitas conversaciones, contar las horas y palabras, es un verso inspirado en mañana de labores…

Me gusta expresar lo que eres...

…alma que me hace volar...

…belleza que va donde quiere,

estrella infinita en el mar.

Los susurros del cielo tú eres,

viento que me hace soñar;

el calor de tu vida enternece…

….los vacíos en mi tiempo sin par.

Amor ¿Quizá eso eres?...o yo,

rebelde niño audaz...pero…

…de todo lo lindo que tienes

el que seas tú me encanta más.

Es tu quebranto con un te quiero bien; tu temor y coraje; tus heridas sin calma, los dolores y pena. Es tu sonrisa con llanto. Un papel bien escrito, una petición para siempre. Es paciencia infinita con tolerancia irreverente ¿Qué es morir realmente? Estar allí… y no tenerte; es tu silencio mi muerte.







hp, ..extraviado en antiguas conversaciones. (Click en I Try)