miércoles, enero 12, 2011

Atrapado...





Imagino tus cabellos por la mañana: alborotados y sueltos, extendidos sobre tu almohada como si al dormir entablaras una lucha por no despertar. Pienso en tus ojos, cerrados y llenos de paz, una sonrisa tranquila de saberte feliz, de empezar un nuevo día; y tu cuerpo exhalando la fragancia del sueño apacible; creando una hermoza arquitectura de piernas sublimes y pechos firmes; de caderas indomables y pies desnudos; una pijama inquietante y fugaz que puede arrancarse con el pensamiento antes del amor. Y estoy sentado al pie de tu cama, con los ojos vivaces, encendidos, con el alma plena al calor de tus emociones. Y la música que hace tu respiración extraviada por las esquinas pálidas de la habitación como tu piel, suave, tersa y sensacional al tacto, el mío cuando te hago feliz. Me desarma la sola idea de acostarme a tu lado, de acariciar con susurros tus cabellos, tu melena traviesa, perezosa, aguerrida. Rozar la extensión de tu terreno y undir mis huellas en ti, besarte despacio y quemarte con mi aliento de tal forma, que al despertar completamente no olvides que toda la noche cuide tu sueño, estuve allí, contigo, envuelto entre las sábanas, aferrado con la pasión de un niño que busca a su madre, atrapado en tus abrazos eternos y para siempre en tu vida, amOr.




hp, tercer día triste...