
Tus ojos son un aleteo, a veces temprano otras veces tarde; pero son lindos, curiosos, un enigma. Te posas agitando tus alas monocolor, diáfana. Y observas todo con mesura, a veces triste, negro; otras veces rojo, alegre. Y te acercas tímida pero atrevida, sofocando el aire, abriendo el suelo; tus labios seguros y tu mirada de ébano incinerando la mía cuando no puedo dejar de mirarte, cuando no me animo o cuando me distráes. Entonces me arde el alma, me tiembla todo y al centro de mi vida más aleteos se disparan, constantes, fríos, calientes. Y te sigo y hulles, vuelas lejos, escapas o tal vez soy yo. Te persigo, quiero atraparte, y te vas más allá... ¿Será que debo estar tranquilo? ¿Será que no debo perseguirte?... Y si es asi, ¿Te acercarás tú sola?... Me dormiré bajo un castaño o un abedul, y dejo mis manos extendidas y él corazón desnudo, porque tal vez, cuando abra los ojos, ya estarás en mi regazo...
hp, la primera de muchas historias guardadas, para la mariposa negra...
hp, la primera de muchas historias guardadas, para la mariposa negra...