Hoy he dormido un par de horas luego de dos días largos y agotadores entre el trabajo y los problemas que nunca se van. El sueño ha empezado a resentirse conmigo, quizá me abandone porque lo he tenido relegado. Aún me queda el resto de la tarde para pensar, para extrañar a la mujer que amO, y para arrancarle a esta locura desdeñosa de la tristeza un par de palabras que me servirán de compañía, mientras el sol caustico de este febrero, cae en algún lugar especial del mar que ha elegido sabiamente para morir cada tarde, como un tipo solitario y gastado.
hp, tres meses después...